BODEGAS Y CULTURA EN SORVILÁN
6. Julio 2006 | Por gunther | Categoria: Actual, Sorvilán, agricultura, bodega, vino1. INTRODUCCION.
Unas de las principales características diferenciadoras del pueblo de Sorvilán es su forma de entender la vida.
Los vocablos estres, agobio y prisa apenas si tienen cabida dentro del vocabulario sorvilanero, salvo en el tiempo de los higos que como ya se sabe no hay amigos. Quizá donde mejor se puede conocer y estudiar esta forma tan peculiar de actuar ante la vida es precisamente en los salones culturales del pueblo, conocidos por todos, tanto los residentes como los visitantes, como bodegas.
Se intentará a lo largo de este comentario así como en sucesivos desentrañar todos los actos lúdico - culturales que se realizan en estos salones.
Pero lo mejor será comenzar por el principio; o sea normas básicas de conducta antes, durante y después del acto solemne de la visita a la bodega.
2. LA INVITACION.
La invitación es gratis (una obviedad, - invitar: pagar el gasto que haga o que haya hecho otra persona por gentileza hacia ella -); mejor, “conviar” que se define como ruego que realiza una persona a otra para que la acompañe a comer o a una función o a cualquier otra cosa que se haga por vía de obsequio.
La frase con la cual se realiza la invitación o la conviá es de todos conocida: … amos a echá un vasillo! ¡ amos a probá los mostos! o ¡amos a mover el mosto!. En algunas ocasiones sólo basta con una afirmación tajente: ¡ Es la hora del Angelus! Esta última es solo conocida por los residentes, y aquellos que han visitado varias veces los salones culturales.
Por suerte en Sorvilán los móviles no tienen cobertura lo cual implica que la invitación se debe de realizar siempre de forma directa y personal, y por supuesto verbalmente y sin intermediarios ya sean ayudas tecnológicas o ayudas personales. A lo más se puede conviar al vasillo dando razón a los padres, hermandos e incluso cuñaos del invitao. No obstante desde hace algunos años esta forma ha entrado en desuso.
Una vez realizada la invitación, siendo un acto que honra al sujeto que la sugiere, es muy importante que ésta sea aceptada. La manera de aceptarla dependerá y variará dependiendo de quién la realice y a quien se le ruega, pero siempre oscilará entre ¡amos! y ¡ pero solo uno!
Rechazar la invitación se considera un acto obsceno y pecado de los mortales.
El que convia lo describe siempre con una frase corta: ¡ Pues tú la debes! Si el rechazo implica un mayor enfado: ¡ pa tí jarás!
En particular el que escribe estaría de acuerdo en que este acto de desprecio fuese considerado no como pecado, pero sí como delito incluido en el código o reglamento de los salones culturales de Sorvilán.
La pena que acarrearía dicho acto tan vil sería la de no entrar en la bodega el sujeto responsable del desprecio durante un minimo de dos meses y un máximo de dos años (orden de alejamiento).
HOMBRE DE BODEGAS









3.ENTRADA A LA BODEGA.
La entrada a la bodega es uno de los momentos más importantes y relajantes de la vida tanto del convidante como del coviao. No existen especiales requisitos para la forma de realizar la entrada, así como tampoco para el modo en que el invitao debe de presentarse en la puerta. No obstante sí que se pueden rescatar algunas costumbres que también deben de figurar en el reglamento Bodeguero de Sorvilán; a saber:
Primero: En cuanto a la vestimenta. En invierno normalmente se presenta en la puerta con gorra de pana o de paño. Recientemente también se acepta con orgullo la entrada con gorra de tela que llevan insertadas distintas propagandas, ya sean de empresas de distinta índoles, o de partidos políticos, o incluso de otros pueblos o festejos de los mismos. En cuanto al calzado, éste deberán ser botas o Zapatillas usadas con algún signo de vejez, y entre ellos debe de destacar que posean algún resquicio de la tierra donde nace el amado líquido rojo o blanco.
En verano sin camisa, o con camiseta de manga corta, o la típica de agujerillos sin mangas. Por supuesto e imprescindible siempre usadas (tanto si vas sin camisa como si vas con camisetas de ambos tipos). rempuja sudada, y si puede ser, que la mancha figure en el arete de cartón o piel que impide la putrefacíón del resto de la prenda. Sandalias, agobías (últimamente tipo valenciano) y si la encuentras “Albarcas Serreñas”. Por desgracia falleció Antonio “El Recio” o “El Zapatero”. Zapatero éste que lo mismo de fabricaba unas albarcas de una rueda de coche como que te dejaba relucientes o como nuevos unos zapatos usados por tu hermano mayor. Zapatero éste que por cierto era ciego. Hecho éste que creo que sólo puede ocurrir en un pueblo como Sorvilán.
Es considerado como un agravio para la fama del salón presentarse con zapatos y ropilla sin estrenar o estrenada ese día, e incluso (aunque en algunas está permitido) presentarse con la ropa destinada a los actos religiosos. - Segunda infracción; pensaré la pena -.
Figura principal de la visita y momento de especial recogimiento lo constituye el acto de la apertura de la puerta. Los prolegómenos ya han finalizado. invitación, aceptación, y entrada. Dicho acto suele durar entre dos y cinco segundos, dependiendo de las vueltas que se le tengan que dar a la llave de la cerradura, o del tiempo que la puerta tarde en abrirse totalmente. Imprescindible resulta, para el buen disfrute y la entrada con buen pie, prestar mucha atención a las dos variedades de ruidos: uno, el “CLAC”, “CLAC” “CLAC”, pausado (tres vueltas de llave; el otro el chasquido de la puerta mientras se abre totalmente.
Son instantes de una enorme emoción así como de un gran nerviosismo. Pero haya calma. Estamos preparados para experimentar algo realmente único: El Acto mismo de la vida.
4. LA ESTANCIA.
capitulo I: Buscar el sitio.
Una vez dentro comienza el análisis y exploración visual del salón. Lo primero a tener en cuenta es que todo se encuentra en el lugar debido. Aunque nos parezca que existe desorden, esto no es así. Las papas están donde deben estar; Las gomas están colocadas en su sitio, las cebollas, los aperos de labranza, los vasillos, los recuerdos, los almanaques… y sobre todo el continente del preciado líquido.
Lo segundo: El recorrido hacia tal líquido debe de realizarse acorde con el lugar donde nos encontramos; o sea pausado, tranquilo, relajado, sin que nos importe el tiempo que vamos a tardar en realizardo. Hemos de tener en cuenta que nos encontramos en un salón donde el tiempo ni existe ni cuenta.
Por último durante el trayecto no se debe de realizar ningún gesto que implique ansia, prisa o desagrado. El ser vivo que nos espera pacientemente tienen ojos que miran hacia todos lados, puede ver a través de tabiques y muros; es más, puede ver, aunque no leer los pensamientos más recónditos.
La conversación hasta encontrar el sitio ideal girará en torno a la gran fortuna que significa haber aceptado la conviá. Las frases más usadas suelen ser:
¡Qué bien huele!
¡ Joé que fresquito que hace aquí!. (y más hoy)
¡ Buaya cambio de la calle a aquí dentro!. (En invierno).
Muy importante observar donde se encuentran colocados los toneles, cubas y botas. Si realizaramos un estudio cientifico podriamos concluir que en un 90% de los casos, estos se colocan entrando a mano izquierda. No se ha logrado averiguar con exactitud el porqué de este hecho, pero existen varias teorias desde la que asegura que el vino aparte de ser rojo es en la izquierda donde se encuentra más seguro, hasta otra que afirma que con esa colocación evita que se vea sin hacer acto de presencia. E incluso otra que no recuerdo muy bien, pero que creo que hace referencia a las condiciones tanto climáticas como a la influencia de la luna en la vida del vino.
CAPITULO II. LA TOMA DE POSESION.
El sitio adecuado es siempre frente al tonel, cuba o bota. Nunca se le debe de dar la espalda, siempre mirándole de frente, sin temor, pero tampoco retándole. Igual da de pie que sentado. En caso de estar de pie, se ha de apoyar la espalda contra la pared, pie derecho hacia adelante, cruzándolo con el pie izquierdo. Las manos atrás, escondidas entre la espalda y la pared, y la vista dirigida al continente. Si es sentado, manos sobre las rodillas y vista igualmente dirigida hacia la cuba, tonel o bota.
Una vez se ha tomado posesión del sitio es digno de observación los distintos movimientos del conviante. Se le ve tranquilo, con mirada limpia y semblante de perfecto conocedor de lo que nos ofrece: es el fruto de nueve meses de trabajo (Desde febrero a octubre) y tres de reposo. Es el calco de un hijo suyo que comienza a vivir.Muy importante la calma con la que el conviante realiza todos sus movimientos; recogida del vasillo, enjuague del mismo (Sólo con agua), paso firme y seguro hacia el continente, subida de escaleras (en caso de cuba), levantamiento de la tapa, olfateo y comentario: ¡ huele a ron!. Introducción del vaso, salida del continente y oferta hacia la puerta o luz y comentario: ¡ joé que clarico está!.
Desde lo alto de la escalera, mano apoyada sobre la boca de la cuba, se ofrece; el conviao, dos pasos o máximo tres hacia el conviante y Señores, ¡ llegó la hora!. Ya está en nuestras manos. El mundo está a nuestros pies. La vida está a nuestra disposición. Se le vuelve a mirar, se le vuelve a elogiar, y nace el silencio.
Son cinco segundos en los que en nuestra mente sólo existe un pensamiento: paz. Es el momento del nacimiento de la serenidad.
CAPITULO III. EL BESO.
CAPITULO III. EL BESO.
El proceso de acercamiento del vaso hacia nuestra boca debe ser igual a los prolegómenos del primer beso. Para que éste surta los efectos oportunos sobre el ser besado es necesario e imprescidible que el mismo se sienta deseado, pero en ningún momento acosado. No debe de haber punto medio, pues aquí se encuentra la mediocridad; o se desea o no se desea, o se ama o no se ama. El acercamiento se realizará mirando fijamente al ser que vamos a tomar; ojos de deseo que no de lujuria o ansiedad. La subida hacia los labios será parsimoniosa, y asimismo inclinaremos nuestra cabeza buscando con la boca su aroma. El momento del contacto implica instantes de compromiso, de lealtad, de apasionamiento y sobre todo de apagar la mirada.
La entrada del ser rojo es siempre profunda. Nada de sólo mojarse los labios o quedarse en la boca. El primer trago debe de consumir aproximadamente la mitad del vaso. El aroma ya se ha sentido al acercarse. El gusto, donde mejor se valora es de la garganta hacia abajo. Una vez terminado éste primer vaso se debe de repetir el ritual y el mejor halago tanto para el conviante como para el ser tomado será: ¡echa otro!.
Es partir de ahora cuando se abre el telón a los distintas funciones lúdico-culturales que en la mayoria de las ocasiones se inician con una afirmación tajante por parte del invitante, mientras se dirige de nuevo hacia la cuba: ¡cuidao con los cojones que no cae una gota!
Capitulo IV. LABORES REALIZADAS EN LA BODEGA.
CAPITULO IV. LABORES REALIZADAS EN LA BODEGA.
1. Labor integradora.
Esta viene determinada por otra de las caracteristicas esenciales de la gente del pueblo: la hospitalidad mezclada con una gran dosis de espontanéidad. Serían necesarias varias noches y algunos dias para realizar un recuento de las personas que sin haberlo organizado ni previsto con anterioridad han logrando echar una noche de bodegas. No obstante son muy pocos los que han logrado bajarle una cuarta a la cuba -eran otros tiempos en que llovía más-.
La bodega se encarga de todo, pues como ya se ha manifestado, todo está en su sitio. En un santiamén se prepara una pipirrana o unas latillas o se estroza un jamón o la señora de la casa baja unas morcillas, o longaniza o salchichón casero e incluso a veces migas con pescaillo frito, y eso a pesar de que el vino no necesita de mucha comida.
En un plis plas todos son amigos de toda la vida, y da comienzo la labor integradora a que nos referimos y a la que presta una ayuda inestimable las siguientes peculiaridades del pueblo y sus gentes:
a. multilingüismo. Es quizá la mas llamativa por ser precisamente la mas reciente. Los esfuerzos para que todos participen en la tertulia bodeguera son la mayoria de las ocasiones terriblemente hermosos. Este que escribe ha escuchado expresarse a los distintos tertulianos hasta en seis idiomas distintos: Sorvilanero, catalán, alemán, Francés, inglés y holandes. Pero es a mediados del debate cuando aparece un nuevo idioma conocido por alguno como la lengua del infinitivo. frases típicas de esta lengua son:
-Tu echar vasillo otro.
-Tu no entender nada.
-Tu ser ´Güena persona pero no comprender porqúe llevar pendiente.
-Tu fabricar gran vino rico.
evidentemente siempre intercalando entre palabra y palabra la correspondiente muletilla, en la mayoria de los casos eh, eh, eh, porque como ya sabemos antes de decirlas, las palabras hay que pensarlas.
b. La figura del traductor.
A cosecuencia de la aparición de esta nueva lengua surge una nueva figura bodeguera: “El traductor”. su función consiste en traducir del sorvilanero a la lengua del infinitivo lo manifestado por alguno de los tertulianos. Las traducciones son numerosisimas así como las anecdotas:
(Sorvilanero): Preguntale que de donde es.
(Traductor): el preguntar de donde ser tu.
(invitao):Si, si, si, yo tener mucha sed.
Sorvilanero: ¡ Que zé ni ocho cuartos! ¡Que de donde eres!.
invitao: ¡Ah! ¡de Berlín!
C. El refranero.
la ayuda que el refranero presta a esta labor integradora es imprescindible. también se necesita de otra caracteristica de las gentes de bodegas: “la sinceridad”. ¡Quién no ha escuchado de un consejo en una bodega! La forma de suavizar la expresión de la opinión se realiza acudiendo al refranero. No soy quien para darte consejos pero…
Los puntos suspensivos se sustiuyen por:
tiran más dos tetas que dos carretas.
a caballo regalao no le mires el diente.
a buen entendeor pocas palabras bastan.
a quien buen arbol se arrima buena sombra le cobija. etc. etc y hasta cientos de etc.
efectivamente la opinión ha manifestado, con sinceridad, con tacto y de un modo afable.
2. labor de foro político social.