El hombre y el vino: vidas paralelas - vida y vid
30. Agosto 2007 | Por HOMBRE DE BODEGAS | Categoria: Actual, El Mundo de los Bodeguer@s, vinoLa vida del vino es idéntica a la vida del hombre. Desde que es parido el primer racimo de uva por parte del la cepa hasta que es consumido su espíritu por parte de los bodequistas en los distintos templos. Se trata de vidas paralelas.
En su infancia, mientras se alimenta de la madre, nos encontramos que los distintos racimos de la cepa son diferentes los unos de los otros. Ya sé que alguno pensará que existen los mellizos, los gemelos, los trillizos e incluso los quintillizos. Se lleva razón. Pero resulta que en algunas cepas también existen racimos de las mismas dimensiones, mismo peso, misma complexión pero diferentes entre sí. Aunque sea tan sólo por un pequeño lunar en una de sus granujas siempre son diferentes. Unos engordan más que otros aunque lo que se les ofrece como alimento es lo mismo. Unos son más altos y esbeltos y otros más bajitos y achaparrados. Unos son más tímidos e introvertidos y otros más osados y decididos. Unos son más traviesos y activos y otros más sosegados y quietos. Todos diferentes comenzando a construir su personalidad propia y diferenciada.
Cuando se encuentran al lado del lecho materno los observamos orgullosos, felices, aunque casi siempre buscando el cobijo de las suaves manos de su madre. Todos los mimos y cuidados durante esta época pueden resultar insuficientes. Si tiene frío lo arropa con su gran manto verde o lo expone a los tenues rayos de sol para que entre en calor. Si es éste el que aprieta le da cobijo en su buena sombra. Los problemas en esta época de la vida, si existen, son siempre para los progenitores que asumen su papel de protectores en sentido estricto; ¡ no te expongas al sol que te quemas! ¡no juegues con la tierra que te ensucias!
Llegada la época de la adolescencia (sobre junio, julio) observamos los enormes cambios que se han producido. El racimo va tomando forma, está casi completamente realizado físicamente. Lo cierto es que la madre sigue esbelta y fuerte, sabedora ella de que aún es imprescindible. Nos podemos encontrar con que algunos hijos quieren alcanzar la madurez prematuramente. Los mismos típicos tópicos. La carrera de la vida, llegar el primero a costa de lo que sea o de quien sea. Esta premaduración, permítanme ustedes que lo diga, puede resultar perjudicial para el propio racimo, puesto que a la llegada de la madurez su sufrimiento será más acentuado. Realmente parece que no ha encontrado su sitio o que es un adelantado a su época e incluso que se ha hecho mayor muy pronto. El inconveniente, claro está, es que envejece antes y no dispone de tiempo para realizarse plenamente. Es evidente que no todos maduran al mismo tiempo o llegada cierta edad. Resulta época difícil ésta, donde se empiezan a asumir riesgos a veces innecesarios y donde para averiguar el estado de madurez hay que realizar ciertas pruebas o catas.
Continuará.








