El hombre y el vino: vidas paralelas - vida y vid (II)
1. Septiembre 2007 | Por HOMBRE DE BODEGAS | Categoria: Actual, El Mundo de los Bodeguer@s, vinovuelve el hombre. vuelve el vino. vuelve la bodega
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Una vez alcanzado el tiempo de la madurez del hijo, la madre comieza su calomoso declive. Sus manos empiezan a arrugarse hasta llegar a desprenderse de su cuerpo, su sombra es cada vez menos alargada y conmovedora. Parece que cada cual ha asumido sus riesgos y camina sin necesidad del apoyo que hasta este momento ha usado. Llega la hora de la independencia, de la autonomía y de la emancipación. Sólo aquellos racimos que no han alcanzado la madurez siguen acompañando a la madre hasta el último instante. A veces incluso son separados de forma cruel, violenta e innecesaria.
Por otra parte es en este momento cuando comienzan los preparativos en el nuevo hábitat. Sus futuras parejas ( las cubas, los toneles o las botillas) son preparadas con cuidado esmero para la ocasión. Son vestidas, perfumadas y acicaladas para recibir a su nuevo y leal compañero. Así será hasta que el consumo los agote o las inclemencia los separe. El lugar señalado para el festín se encuentra también dispuesto para la ocasión. Ha sido blanqueado recientemente, en el suelo practicamente se puede comer, el maestro de la ceremonia lo tiene todo listo. No son muchos los invitados: capachas, botas de plástico altas, pala, prensa, máquina de pisar, uno o dos “monaquillos” que prestan asistencia al maestro y algún que otro despistado que pasa por allí. Regalos, muy pocos por no decir ninguno. Es el maestro el que se encarga de la dote. Lo excepcional del ágape es que no están invitados los padres. La intimidad está totalmente garantizada, aunque de vez en cuando aparezca algún que otro mirón.







