El dragón.
26. Marzo 2008 | Por barrancario | Categoria: Actual, Alpujarra, Eventos
-Abuela- pregunta el nieto preocupao- ¿Tú has visto una pastillica que tenía yo encima la mesilla?
-¡¡Yo que VOY A VÉEE, yo que VOY A VÉEE, si no veo má QUE DRAGONEEE corriendo por el pasillo!!
Pues sí, me fui a dar una vuelta por la fiesta del Dragón, y aquí os he traído unas fotos aparentes y una crónica de detalles.
Primer día, jueves a la caída de la tarde: A la entrada de Tablones control de la GC. Cuatro o cinco coches con el equipaje patas arriba y sus ocupantes fuera con cara de circunstancias y una decena de los que iban a pata con todo el interior de macutos y tiendas de campaña también esparramao. Supongo que buscarían drogas ( el sexo y el rocanrol como que hoy día ya no tienen ambigüedad legal). Doscientos metros más allá de esta escena trabajosa transcurre al mismo tiempo otra en un bar donde el camarero tiene el despreocupado porro olvidado en un cenicero encima de la barra. La yuxtaposición de estas escenas me dice muchas cosas sobre el absurdo social. Me tomo la caña y sigo.
Dejo el coche en el pueblo y ando a lo largo del río los cuantos kilómetros que hay hasta el campamento-fiesta. Grupos de jóvenes y jóvenas van cargados con mochilones que no veas. Coches que van llegando y aparcando al lado de la entrada marcada con unos banderones rojos vomitan también montón de barraganes que se estiran al sol. Muchos perros, muchos perros. Como los dueños, en bandas, de fiesta, de ligue, inspeccionando el terreno, pasando el tiempo en olisquearse el culo. Pienso que en la fauna festiva habrá también algún que otro piojo que habite trenzas rastas, aunque hoy día su hábitat normal son los colegios. Y cómo no va a haber alguna ladiilla que haya hecho el viaje quizás desde Londres. De la autóctona va quedando poca. Algún zorro, pájaros, culebrillas y lagartos… poco más. Los jabalines no creo que se acerquen y para las moscas está el tiempo frío.
El sitio está lleno de carpas y tenderetillos que se disponen a vender viandas y alcoholes y zumos tántricos y cosas vegetales. Montón de autocaravanas desde las más chicas y cutres hasta unas que son como bloques cuadrados de varios pisos y con ruedas. El montaje más sorprendente éste de la foto del reciclaje plástico. De noche y con gente puede ser gracioso. Decido volver el sábado a la noche, que como dice la canción se supone que será el momento de más locura. 
Sábado a la noche: Pues no veáis qué ventarrón. Su puta madre. Que si voy que si no voy, así toda la tarde. Por fin parece que amaina. Así que vamos. En llegando chispea pero se para. Veras tú veras tú, esto es que cuando va a empezar a llover va a ser cuando estemos allí lejos del coche. Porque hay que dejarlo en el pueblo, los kilómetros que hay hasta el festejo están atestados de vehículos aparcados trasformados en campamento y no es plan meterse en ese lío, lleno de bujeros y pedruscos además. Nos llevamos un paraguas que siempre va en el maletero. Parte del personal está apretado dentro de los coches fumando porros, un poco amuermados por el vendaval. Todavía sopla. Frío. Seco y polvoriento. Los ojos se irritan con la arenisca. La luna llena no existe y no se ve un pepino debido a la negrura espesa. Los tenderetes están vacíos y sus propietarios tristes como los chorizos y morcillas que ofrecen fríos, asados hace tiempo, con una pinta deprimente. Los perros los rondan por si acaso. Por la ruta principal sube y baja mucha peña sin embargo. En vez en cuando hay algun menda parado al lado que pregona en vez en cuando a una tal María, que debe de haberse perdido y ser muy conocida. María, María, dicen supongo que por si pasa en la oscuridad. Otro había que decía: ésta sí, ésta sí, sin que se supiera cuál era la que no, porque yo no vi a ninguna de las dos. Bajo la carpa más grande hay mucha gente, el personal está como helao pero en el escenario un grupo hace una performance al son del Tecno y un trío de voces que tres inglesas, de tres generaciones, hacen mu bonico. No hay mucho más que ver. Decidimos volver y empieza a llover. Aligeramos. En cuando estamos en un punto sin guarida posible cae el chaparrón. Con ventisca. De frente. El paraguas nos tapa la cara una mijilla, pero por las patas nos chorrea el agua que es un gusto. Así quince minutos de andar ligeritos. Por supuesto en cuanto llegamos al coche para de llover para otros dos o tres años. Muy bien. No blasfemaremos que estamos en semana santa. De todas formas el Señor ha sido equitativo. Me ha mojado a mí por tonto, al dragón por impío y a los de las procesiones por idólatras. Que no haya envidias. Tabla rasa.








Canal sorvilan.info en youtube.com, pincha en la imagen.
Bonita crónica, barracancario. Yo le añadiría un chiste que venga a cuento y hacerla así redonda:
- Acomodador, acomodador, ¡que me la están chupando¡
- Diggaagggff uggftegg queg mentiggga.
Sigo sin saber lo que cobra el policia local de sorvilan, ¿alguna noticia al respecto?
MIEDO ME ESTA DANDO TANTO SILENCIO.