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el cielo de Alfornón
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Os traigo de Berlín la santa de los Tacheles

8. Junio 2008 | Por barrancario | Categoria: Actual, curiosidades

tacheles

Faust: … Nun gut, wer bist Du denn?
Mephisto: Ein Teil von jener Kraft, die stets das Böse will und stets das Gute schafft. …

(Fausto: … Pues bien, ¿quién eres entonces tú?
Mefistófeles: Una pieza de ese poder que siempre quiere el mal y siempre establece el bien.)

Pues sí, el Barrancario se ha desbarrancado y se ha metido en un supositorio volante y se ha puesto en los berlines, que están que es una gloria verlos. Si no es que es la mejor, Sin duda es una de las mejores ciudades del Planeta. Me ha acogido como una amante olvidada a la que de pronto vuelves a hacer caso. Y ha sido tan correcta, que lejos de echarme en cara mi largo abandono se ha volcado en mostrar su regocijo por nuestro reencuentro sin echar todo a perder con reproches ni exigencias, preocupada sólo por hacerme ver que aún nos gustamos y que estará siempre allí dispuesta a abrazarme cada vez que yo quiera volver, más joven y más interesante que antes si es que cabe. Con la horrible cicatriz que le dejara la locura del Hombre ya convertida en marca histórica, asombrosamente reparada y elevada al mismo altar turístico en la que reinan la Alhambra o el Tahj-Mahal. Allí me he encontrado con el gran Gunther, que aún sigue siendo su último gamberro. Sus gentes han vuelto a tratarme como en ninguna de tantas otras ciudades que he vivido.
Me he despedido de ella con pena de dejarla, siendo tan apetitosa, y con alegría de saber que existe y está ahí. Ahora, sólo de pensar en eso se me orea la mente y la estrechez que el Barranco, como todo tipo de raja recerrada, tiene, se empapa con las frescas corrientes de los mundos. En el recuerdo queda el aroma de los tilos empezando a florecer, el murmullo del aire en las hojas de los bosques de sus calles y el zumbido grácil y veloz que hacen al girar las ruedas de sus bicicletas, sonidos mágicos del aura de su primavera que cantan sin parar junto con los ruiseñores, los grajos y los mirlos, y el traqueteo de hierros de sus arterias ferroviarias de comunicación. Berlín: No hay palabras para describir la atmósfera bendita que se respira en tus espacios. Eres la mezcla más libre y deliciosa que nunca he conocido. Gloria a ti, ciudad maravillosa. En tu seno he gozado como un guarro en un dornajo. Gracias.

(En cuanto a la postal, el de delante soy yo, después de la metamorfosis que me causó la atmósfera berlinesa, la de detrás es una santa que me encontré mientras paseaba por la Oranienburgerstrasse, al mirar hacia el interior de una bodega del Arte de las que por allí acogen las ruinas del Tacheles, lugar emblemático donde se vende el arte envuelto en la presencia de la Europa de la guerra de los ismos. Se la he traído al Hombre de Bodegas, como suvenir, para que vea que me acuerdo de él, y para que se le quite el disgusto del ataque del anónimo. Espero que la ponga encima de un tonelillo, si es que le parece bien. Desde luego sintoniza a la perfección con la onda mística. Evocación de equívoco placer. Evolución del clásico éxtasis de Teresa, la de Jesús, y del de Juan, el de la Cruz.
Espero que te guste.)

One comment
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  1. Señor de los barrancos,
    gran hombre de las espesuras,
    dios de la frescura,
    enemigo de los buitrancos
    amigo de la sencillez,
    fiscal de los curas
    ¡ Cuánto he aprendido
    de tu oscura palidez!.

    (La verdad es que eres blanco pero pareces negro)

    Es usted un genio escribiendo. Te lo agradezco.

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